Qué es una bomba nuclear: Alcance y consecuencias

Putin anunció hace unos días que había ordenado poner «las fuerzas de disuasión del Ejército ruso en régimen especial de servicio»

Tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, el mundo reavivó el temor de un posible ataque nuclear, el cual puede desencadenar devastadoras consecuencias tanto a corto como a largo plazo.

Putin anunció hace unos días que había ordenado poner «las fuerzas de disuasión del Ejército ruso en régimen especial de servicio». Estas fuerzas están compuestas, entre otras, por armas nucleares, explosivos de gran poder que utilizan la energía nuclear. Cabe destacar que entre todas las armas nucleares hay diferentes tipos: bombas de fisión, termonucleares o del arco iris.

El 35% de la energía de una explosión nuclear se libera en forma de radiación térmica, tal y como explican Mitchell Moffit y Gregory Brown en ‘What If We Have A Nuclear War?’. Por tanto, como la radiación térmica viaja a una velocidad similar a la de la luz, lo primero que se siente cuando cae una bomba nuclear es un destello de luz y calor.

Si estallara una bomba nuclear de un megatón todos los ciudadanos en un radio de 21 kilómetros sufrirían una ceguera repentina, mientras que aquellos que estén a una distancia de hasta 85 kilómetros quedarían ciegos temporalmente. A 11 kilómetros de distancia se sufrirían quemaduras de primer grado, mientras que a 8 kilómetros serían de tercer grado, necesitando atención urgente para no morir, según estimaciones de AsapSCIENCE.

En un radio de seis kilómetros, los edificios sufrirían 180 toneladas métricas de fuerza, y el viento llegaría a los 255 kilómetros por hora. En un radio de un kilómetro, podrían superar los 750 kilómetros por hora y la presión sería cuatro veces mayor. Es casi imposible sobrevivir a esa distancia, pero de hacerlo, habría que enfrentarse a la radiación. Por tanto, un arma nuclear puede arrasar sin dificultad una ciudad entera.

Consecuencias

Kathryn Higley, profesora de ciencias nucleares de la Universidad Estatal de Oregón, explica a Business Insider que «depende del tamaño del arma, la topografía, dónde la detonen, quién esté a favor del viento…». Aunque estés «lo suficientemente lejos como para no recibir una dosis letal de radiación es muy probable que resultes herido por la caída de un edificio o por las quemaduras».

Otras consecuencias son las nubes de polvo y la lluvia radiactiva, que puede provocar un envenenamiento por radiación. Esta también bloquea la luz del sol, provocando una considerable bajada de las temperaturas. Por ejemplo, si cayera en Washington DC, que tiene una superficie similar a la de Sevilla, mataría a unas 300.000 personas, además de los cientos de miles de heridos que dejaría en las zonas cercanas.

Diario AS

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