Mosca con los idiotas

Los cultores de la casuística no caen en cuenta que las leyes sociales no son como la física o la matemática

Levantó “roncha” mi columna anterior en la cual señalé el minúsculo desarrollo de la industria y la agricultura en nuestro país. Reacción nada distinta a lo que esperaba cuando por última vez la leí luego de corregir algún detalle.

Uno de las dificultades nuestras a la hora de solucionar problemas es la “casuística” con que algunos opinadores atacan lo que se proponga… pretendiendo que en materia de ciencias sociales… que es la base del periodismo de opinión… no se toleran “casos” que contradigan la regla general.

Los cultores de la casuística no caen en cuenta que las leyes sociales no son como la física o la matemática que siempre se cumplen dentro de límites determinados.

En mi caso saltaron algunos lectores que sin llegar a la grosería que caracteriza el lenguaje escrito en las redes… se molestaron porque “mi abuelo nunca recibió créditos y tuvo que empeñar hasta el camión para levantar su hacienda”… o “dese una vuelta por la Mesa de Guanipa para que vea lo que es agricultura”.

Por fortuna mi bisabuelo también fundó 6 haciendas… sin créditos blandos o tractores regalados porque en su época había que ahorrar para crecer. De manera que no estoy “escupiendo para arriba”.

 

Curiosamente nadie defendió a la agricultura

Curiosamente nadie entre los lectores defendió a la industria y agroindustria que por igual las califiqué en mi artículo como “tímidas empresas de comerciantes disfrazados de industriales”… pero ese es tema para otro trabajo.

El punto es que si la profesora de mi hermana Beatrice hubiese viajado por tierra desde Caracas a la Mesa de Guanipa… en vez de a Barinas… igual y con toda razón más cierta sorna… podría haber preguntado la señora: “Domingo, donde está la agricultura venezolana”.

Rodar por las carreteras de segundo o tercer nivel en digamos Francia… los Estados Unidos o Argentina… es un espectáculo no solo por la calidad del producto a cosechar que se ve al lado de las vías… sino por la inmensidad de los terrenos sembrados.

Los ecologistas que defienden con mucha razón la Amazonía… parece que no se han preguntado… ¿para qué talan cada año los brasileños millones de hectáreas de bosque amazónico?

 

Lea también –  Los pro y los contra de la dolarización en Latinoamérica

Agricultura, la respuesta de las estadísticas

La respuesta está en las estadísticas que colocan a ese país o a cualquiera de los antes mencionados… a la cabeza de producción y exportaciones de rubros agrícolas… incluyendo pollos y carne vacuna… que posiblemente consumen esos ecologistas que protestan.

 

Lo sudafricanos y con eso concluyo que tanto número abruma… ya hace más de 40 años habían logrado cosechas de maíz en el orden de 13. 000 kilos por hectárea sembrada. Los agricultores venezolanos y no los llamo “nuestros” porque no son propiedad de nadie… cuando consiguen 5. 000 kilos de maíz en una hectárea… montan fiesta.

Pero no se trata de discutir boberías como las horas de insolación… porque si la comparación la hacemos con el estado sionista de Israel… a nuestra agricultura le quedaría el consuelo de no tener por norma de conducta el código de los samuráis japoneses porque nos tocaría prepararnos al sepuko.

Así que como escribí la semana pasada… no se trata de culpar a quienes con grandes dificultades producen parte del alimento nuestro… porque otra parte viene “de afuera”.

Con los agricultores y criadores de ganado que tenemos es que se debe comenzar a cambiar una práctica asociada a las divisas que producía el petróleo… cuando para favorecer a la banca y al comercio… sucesivos gobiernos… no solo los bolivarianos… han sobrevaluado la moneda… para beneficiar las importaciones y pasmar los esfuerzos por fabricar en Venezuela.

 

Repartir tierras

Repartir tierras… tractores… semillas y vaquillas importadas… entre militantes que nunca han sembrado una papa… es grave error y fracaso anunciado… similar al cometido por los gobiernos puntofijistas que sin embargo tenían más recursos.

 

Por fortuna la Ley Antibloqueo busca modelar un país como la China que entregó su mano de obra disciplinada tras décadas de hambruna comunista… a inversionistas extranjeros a los que se les permitió enriquecerse… pero bajo condiciones benéficas para ese país que pronto será la mayor economía del planeta.

Y ahí está el quid del momento porque sin una tasa de cambio que favorezca la producción nacional y límite las importaciones -hay otras medidas con las que se consigue lo mismo- no habrá mejoras económicas… con o sin bloqueo.

Le queda al gobierno defender su tesis de una economía estilo chino… a pesar de que algunos desorientados protestan porque “le van a entregar nuestras riquezas a las transnacionales chinas… rusas… bielorrusas… cubanas o iraníes”.

A caramba: Con ese criterio todo el petróleo que nos permitió vivir mejor que el resto de los latinoamericanos… a 3 generaciones de venezolanos… seguiría bajo suelo… para que “no se lo lleven los yanquisingleses y holandeses”.

Mosca con los idiotas… han hecho y hacen mucho daño… son los que en vez de anhelar cuando había recursos para comprar maquinaria… lloran por no poder beber whisky… o viajar a Disneyworld.

Share on facebook
Facebook
Share on linkedin
LinkedIn
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email
Destacado
Una mal llamada Ley contra el Bloqueo para acabar con la república
¿Por qué protestan en Costa Rica?
En medio de inestabilidad, Bolivia va a elecciones este domingo
Lo que debe saber sobre la lotería de visas 2022
Fotografías premiadas de Vida Silvestre 2020
Precios de la Canasta Alimentaria en Venezuela por regiones
¿Qué dicen los venezolanos del nuevo nombre de la autopista Francisco Fajardo?
Che Guevara, los horrores de sus crímenes
Los empresarios y el antibloqueo
Lo que deben saber los influencers sobre regulaciones publicitarias

Deja una respuesta