Maximilian Camino: La incapacidad nos llevo al caos

Maximilian Camino: La incapacidad nos llevo al caos

Las causas de la involución económica de Venezuela en las últimas dos décadas se encuentran en la ineficiencia y la corrupción.

» ¿Qué fue lo que ocurrió en Venezuela? ¿Por qué?

» ¿Cómo con una bonanza petrolera bajó drásticamente el nivel de vida de sus ciudadanos?

» ¿Cómo de un país económicamente pujante se pasó a uno disminuido y apagado?

Ni siquiera hay que entrar a debatir ideológicamente sobre capitalismo o socialismo, 4ta. República o socialismo del siglo XXI. Sin necesidad de entrar a debatir sobre esos asuntos, las causas de la involución económica de Venezuela en las últimas dos décadas se encuentran en la incapacidad, la ineficiencia y la corrupción.

 Veamos
Antes de 1999, Venezuela era un país próspero, de grandes obras de infraestructura. Metro de Caracas, Teatro Teresa Carreño, Autopista Caracas- La Guaira, Hotel Concorde Margarita,  VIASA,  por solo mencionar algunas emblemáticos.  

Era un país de inmigrantes, quienes vinieron a producir riqueza y con ellos creció Venezuela.

Un país de turismo internacional, Margarita con sus casinos era llamada la perla de El Caribe.  Hacían falta páginas en el almanaque para exponer los centros turísticos internacionales que tenía Venezuela.

Venezuela era el país petrolero más rico  del mundo donde todas las empresas internacionales del ramo hacían cola para entrar;  no había quien no quisiera estar en Venezuela.

Caracas era un centro mundial gastronómico.  Las Tascas de la Candelaria,  Las Tratorias de Sabana Grande,  Le Petit Bistrot de Jaques en las Mercedes; verdaderas experiencias gastronómicas internacionales, nada que envidiarle a Buenos Aires , Ciudad de México o cualquier urbe latinoamericana.  En ese tiempo, jamás se pensó que los ciudadanos hubieren de hacer cola para poder comprar comida.

Esa Venezuela existía cuando el país atravesaba su peor crisis financiera y el  ingreso promedio anual del estado fue de US$ 15 mil 217 millones; durante los cinco años del gobierno de Rafael Caldera II. 

Pero lo que vino después no parece cierto pero lo fue

Entre 1999 y 2014, Venezuela recibió US$ 960.000 millones. Un promedio de US$ 64.000 millones anuales. Es decir, un ingreso promedio anual cuatro veces superior al de la anterior administración ejecutiva.

Esa inmensa riqueza, ese torrente mil millonario de divisas se puso en manos de la incapacidad y la corrupción que llevaron a Venezuela a ser una zona de guerra.

Se acabó la meritocracia en el Gobierno para llenar los cargos importantes de dirección y lo que valió entonces fue la posición partidista y la lealtad política. Estos funcionarios acabaron con todo. Se antepuso  la educación, los principios y la trayectoria al partidismo del gobierno de turno.  Hoy mismo,  bajo esta grave crisis son pocos los ministros del gabinete que califican con los requisitos mínimos, educativos e intelectuales, para ocupar esos cargos de dirección.

Eso fue lo que llevó a este CAOS

La extendida incapacidad en los altos niveles de gobierno, esa misma devaluada condición, llevó a la corrupción casi generalizada en los ámbitos gubernamentales.

No supieron manejar poder y asumieron que éste era para enriquecerse y no para crear una gestión.

Por esto, en dos décadas de administración, hay pocas grandes obras de infraestructura que exhibir, y muchas de las que se anunciaron con bombos y platillos reposan como elefantes blancos, paralizadas y como símbolos del atraso.

De un país de inmigrantes pasamos a una nación donde los ciudadanos salen por miles diariamente. Las cifras reportan también la caída drástica de la actividad turística internacional dentro del país, en comparación con décadas anteriores.

La actividad petrolera interna se caracteriza por la fuerte caída de la producción, lo que es un ingrediente más para la pérdida constante del valor de nuestra moneda.

Caracas ya no brilla por su gastronomía y su parque automotor se parece cada día más a una chivera.

Eso sin mencionar la pérdida generalizada de la calidad de vida del venezolano, en los ámbitos vitales de educación, salud, alimentación y recreación.

Como consecuencia el venezolano hoy padece el resquebrajamiento de los valores que ha llevado a la debacle económica y la crisis social.

Aunque tuvimos muchísimos más ingresos, involucionamos como sociedad.

Ha sido un absurdo histórico, un fenómeno político digno de estudios profundos.

Aunque tuvimos muchos más ingresos, la vida ya no es lo buena que fue antes.

Vendrán tiempos mejores en donde ojalá seamos capaces de recordar los errores que se cometieron para más nunca volver a llegar a donde estamos hoy en el 2018.

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