Mantuanos de antes y de ahora

De mutación en mutación, los pillos mantuanos, llegado el bolivarianismo, devienen en bolichicos

Mantuano de antes y de ahora, por Domingo Alberto Rangel

Fue duro y relajado vivir la época colonial en el territorio que al pasar del tiempo sería llamado Venezuela.

Cuando llegaron los primeros europeos y mestizos al valle de mi Caracas natal, la pasaron mal aún en el entorno idílico de un valle a 1000 metros de altura, con un río de aguas cristalinas que hoy nadie  reconocería como el actual Guaire, cloaca y botadero de desperdicios.

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La lucha de los mantuanos

Para ellos fue duro derrotar indígenas enrazados con los invasores caribes, más bravíos que las etnias autóctonas, quienes opusieron valiente resistencia ante el blanco invasor.

La resistencia de los propietarios del valle solo declinó una vez derrotado el líder Guaicaipuro y asesinado Tamanaco en desigual pelea con perro bravo y tramposamente aparejado con un collar que impedía al guerrero autóctono tomar al can por el cuello.

Mientras tanto y poco a poco la administración imperial desatendió una colonia donde no habían muchos indios, y tampoco abundaba el oro.

Cuando la capital del territorio se trasladó a Caracas,  la del clima benigno todo el año, hacía tiempo que los conquistadores habían dejado de creer en las narraciones indígenas que describían una ciudad de oro situada “un poco màs allá”.

Weltzares

Eso explica que la administración de los Austrias de dónde posiblemente han heredado nuestros gobiernos esa maldición que los hace endeudarse hasta la coronilla,  especialmente cuando más recursos le ingresan al Estado, haya pignorado el territorio a los Weltzares hoy día maltratados por historiadores incapaces de reconocer lo duro que fue para nacidos en la futura Alemania, para explorar y poblar territorios llenos de plaga, calurosos, sin mapas ni caminos porque los indígenas que habitaban estas tierras ahora nuestras, no fundaron grandes ciudades y tampoco comerciaban con los imperios Inca o Azteca.

Esos Weltzares fundaron poblados, algunos se cruzaron con las indígenas y en pocos años caminaron mucho más de lo que estos historiadores críticos han hecho en todas sus vidas.

Pero los alemanes se fueron al comprender que en Venezuela era imposible recabar, sin hacer trampas, los fondos entregados como parte del negocio a la corona española, simplemente la gobernación luego capitanía era muy pobre.

Amos del Valle

En Caracas, la del clima exquisito, después de muertos los hijos de Guaicaipuro, se estabilizaron con asentamientos unas familias al correr del tiempo el escritor Herrera Luque bautizaría con el calificativo de “Amos del Valle”.

Prácticamente todos los que habitaban entonces en el Valle de Caracas se habían cruzado entre sí, eran familia y desde la posición de criollos principales que habitaban la capital de una gobernación pobre, prosperaron con el paso del tiempo.

Después terminaron llamándose ellos mismo “Los Mantuanos”

Allí comenzó una odisea que no termina y que en parte explica el evidente fracaso que hemos tenido los venezolanos cuando nos ha tocado administrar el territorio, con o sin súbitas bonanzas.

Fracaso ya registrado cuando nuestros antepasados emprendieron la titánica tarea de sacar a los españoles de América, para terminar fundando  repúblicas que en vez de ser dirigidas por ciudadanos, lo han sido por clones del mantuanaje caraqueño cuyos miembros más destacados ya en tiempos coloniales eran abusadores, oportunistas y poco dados a respetar las instituciones.

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Mantuanos de antier

MUCHOS DE ESTOS MANTUANO de antier se mantuvieron al margen de las guerras de independencia, esperando tener claridad acerca de quién de los bandos iba a ganar, fuese Bolívar o Monteverde, para tomar partido.

Y así terminaron ganando guerras pero no desde los campos de batallas, sino desde los bancos que endeudaron a la pobre nación.

Y siguiendo los consejos del Gatopardo… mutaron

El gran público poco pendiente a esos cambios siguió pensando que los mantuanos o «Amos del Valle» eran unos personajes patéticos, condenados por una eternidad a cargar sus bancos hasta la Catedral cuando había misa, a lomo de esclava, echarle en cara a Miranda su origen isleño, o comentar en sus cuitas privadas, cual si fuese la lepra, a espaldas de Bolívar o de sus hermanas, una monárquica hasta la muerte, la abuela africana que el Libertador tenía.

Pero no necesitaron hacer valer viejos “derechos”: Simplemente mutaron.

¿Cómo mutaron los mantuanos?

Cuando por el contrario de lo acostumbrado todo el siglo XIX, merced al petróleo indispensable para las guerras europeas, nos llegó un atisbo de paz con los andinos en Caracas y con ellos llegó el final de los caudillos regionales; raudos los mantuanos que habían sobrevivido el salvajismo de la Guerra Federal corrieron a ofrecer hijas e hijos en matrimonio con los vástagos de generales tachirenses, a sabiendas de que “El Bagre” como le decían a Gómez iba a dar “buenos regalos”.

Buenos no, buenísimos pero envenenados: Esos “regalos” generalmente incluían concesiones petroleras que estos mantuanos mutantes vendieron incluso antes de llegar a concretarse legalmente, en libras esterlinas porque entonces el dólar no reinaba.

A los que no lograban matrimonios y regalos el general Gómez les entregó una moneda sobrevaluada,  que servía a los intereses comerciales de estos mantuanos mutantes, convertidos en banqueros e importadores, enemigos de los agricultores.

De mutación en mutación, los mantuanos llegaron al primer gobierno de CAP

Ese fue el fin de la agricultura venezolana porque vendidas las concesiones al capital petrolero, en sumas increíbles, las haciendas que habían sobrevivido al horror de la Guerra Federal en adelante solo se usaron para jugar al dominó con los amigos.

Y así, de mutación en mutación, llegado el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez los mantuanos originales siguieron haciendo de las suyas importando con sobreprecios y exportando mercancías nunca producidas, para generar «incentivos» que nunca se concretaron en industrias eficientes.

Pero también contagiaron de mantuanismo a la clase media que comenzó a viajar a Miami y dejó de invertir en Venezuela ahorros ya casi inexistentes.

Mantuanos devenidos en bolichicos

Y siguieron mutando estos pillos, cuando para asombro del observador pacato, llegado el bolivarianismo al poder los mantuanos originales se asocian con boliburgueses tránsfugas de la guerrilla,  o salidos de los cuarteles y devienen en bolichicos.

Y el mal ejemplo cundió en las clases populares: antes adecas, ahora chavistas, pero prestas a copiar el comportamiento de los mantuanos en cuanto al irrespeto a las normas, el sifrinismo la falta de ahorro e inversión.

Comportamiento nunca reprochado desde eso que llaman “oposición”, y desde luego -menos aún- por el bolivarianismo que del Libertador solo tienen sus líderes, el mantuanismo que vía ADN llevaba en sus genes el Padre de la Patria.

Por supuesto que es imposible generalizar sin caer en atropellos, pero es necesario hacerlo

Vienen unas elecciones y la «Liga de los Corruptos», con candidatos financiados en parte por descendientes de viejos mantuanos, y en la otra mitad por boliburgueses enmantuanados, aprovechando que el CNE legalizo más de 150 “partidos”,se preparan para asaltar la nueva Asamblea que supuestamente será el fin del neoenmantuanado Juan Guaidó.

Y yo me digo: Por qué en vez de discutir en el aire sobre si se sigue el guión fracasado de quienes careciendo de votos van por el golpe de Estado o la invasión, que aplauden el robo del oro por los británicos, eventos que se atreven a exigir como previo al desmembramiento de la herencia territorial nuestra…

O discutir como temas electorales el guion perverso de los que aprovechan el desastre que tras al menos dos dècadas de socialdemocracia adeca o cristiana, han significado 2 décadas de socialismo radicalizado, y varios años de sanciones ilegales pero brutales en sus efectos,para robar supuestas “ayudas humanitarias”

Por qué no discutimos más bien temas importantes que en detalle expondré la próxima semana o si en las listas hay candidatos decentes, patriotas y claros,  o si por el contrario los que se postulan para diputados son choros enmantuanados: unos de la alta oligarquía, otros salidos del barrio, la urbanización, de los cuarteles o de asaltos ya olvidados a gobernaciones y alcaldías en las postrimerías de la Cuarta

En el primer caso cabe ayudarles a ganar, en el segundo chulearlos y que pierdan, con quien sea… es igual

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