Las cuatro divisiones del partido Acción Democrática

Como ocurrió en 1963, son los electores quienes dirán dónde está la real AD

La decisión del Tribunal Supremo Justicia (TSJ) arrebatando al secretario general de la tolda blanca, Henry Ramos Allup, las siglas, la tarjeta y los símbolos del partido no es la más importante que esta organización política de Venezuela haya sufrido. Son cuatro las divisiones de Acción Democrática, a lo largo de su historia, en la que se han puesto a prueba a sus militantes. 

Efectivamente, AD que fue fundada en septiembre de 1941, y que por esto es, después del Partido Comunista de Venezuela (PCV), la organización más antigua, ha sufrido en el pasado tres divisiones políticas, una de carácter ideológico y otras dos por liderazgo interno.

AD, el llamado Partido del Pueblo, es sin embargo la organización histórica de Venezuela por sus logros políticos y electorales. Es el partido que ha logrado influir más en el venezolano. Cinco veces sus candidatos han sido electos como presidentes de la República.

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¿Cuáles han sido las cuatro divisiones de Acción Democrática?

Cabe destacar que las tres primeras divisiones de este partido se produjeron luego de intensos debates públicos y meses de duración. La de hoy, por el contrario, ha sido inmediata y por medida judicial, después de una breve disputa sobre el no reconocimiento del nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) por parte del secretario general, Ramos Allup. 

La primera división: la ideología

En 1960, con Rómulo Betancourt como presidente de Venezuela, se produjo la primera división del partido de la tarjeta blanca, que fue por razones ideológicas. Los líderes más radicales de entonces como Domingo Alberto Rangel (padre del columnista de Venepress) y Gurmesindo Rodríguez (el padre del economista Francisco Rodríguez) querían darle un carácter más izquierdista al partido. Simpatizaban con el cubano Fidel Castro, pero la dirigencia tradicional de veteranos como Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Gonzalo Barrios y Jesús Ángel Paz Galarraga, y el propio presidente Betancourt, no lo permitieron.

Domingo Alberto Rangel, político y periodista venezolano

Entonces, Rangel y Rodríguez fundaron el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y fueron expulsados, junto a casi toda la dirigencia juvenil, encabezada por Moises Moleiro, Héctor Pérez Marcano y Américo Martín, entre otros. La mayor parte de ellos acogió la lucha armada y no participaron en las elecciones de 1963.

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La segunda división: el liderazgo interno

Cuando el partido se preparaba para las elecciones presidenciales de 1963, el dirigente Raúl Ramos Giménez, de un sector que se hacía llamar ARS (por aquello de la empresa publicitaria cuyo slogan era “Déjenos pensar por usted”), se lanzó a desafiar a la mayoría que quería a Raúl Leoni como candidato.

Raúl Ramos Giménez, AD en la oposición.
Solución salomónica de tribunales

Entonces se produjo una situación similar a la de ahora, cuando intervinieron los tribunales de la República en el problema. Ramos Giménez reclamaba la tarjeta blanca y lo mismo hacían sus adversarios. El tribunal decidió ni para uno ni para el otro, y les obligó a ir a las elecciones con otros colores, bajo la premisa que aquel grupo que obtuviese más votos se quedaría en adelante con los símbolos de la organización.

Hubo entonces una tarjeta negra de AD-Gobierno (Leoni) y una plateada de AD-pposición (Ramos Giménez). Como se sabe ganó Raúl Leoni. Los perdedores fundaron entonces el partido Prin, de tarjeta plateada, que tuvo poca trascendencia posterior.

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La tercera división: la derrota

Esta fue la división más importante de su historia de 79 años.

Se enfrentaron dos líderes de muy amplio y profundo anclaje dentro de AD. Rómulo Betancourt y Luis Beltrán Prieto Figueroa. Aunque Betancourt no era en 1968 ni Presidente ni candidato, sí seguía siendo, desde Berna, Suiza, el jefe del partido. Él nunca había confiado en los criterios hacia la izquierda que tenía el maestro Prieto, siempre le produjeron escepticismo tanto que tomó partido a favor de la candidatura de Gonzalo Barrios para enfrentar al copeyano Rafael Caldera.

Nacimiento del MEP

Las diferencias fueron irreconciliables y Prieto Figueroa se llevó a casi la mitad del partido AD, fundando el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). Con él se fueron gran parte de los sindicalistas, casi todos los educadores y muchos otros profesionales.

El MEP con Prieto logró 700 mil votos en las elecciones presidenciales mientras que Gonzalo Barrios (AD) perdía por solo 30 mil votos de diferencia con Caldera.

Luis Beltrán Prieto Figueroa, candidato presidencial del MEP

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De las cuatro divisiones de Acción Democrática, en dos ha habido intervención de un tribunal de la República

Cabe destacar que para 1973, las siguientes elecciones, el grupo de Carlos Andrés Pérez logró cautivar a muchos de quienes se habían ido con Prieto Figueroa y les convenció para que se devolvieran a AD. Pérez tuvo éxito en esto, mermó significativamente al MEP y ganó fácilmente las elecciones presidenciales. También se trajo de vuelta a Gurmesindo Rodríguez, quien fue su ministro de Planificación.

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LA CUARTA DIVISIÓN que está sufriendo AD, con el traspaso de sus siglas y símbolos al secretario de organización, Bernabé Gutiérrez, ocurre transcurridos 52 años de la división anterior y además es la primera que ocurre con el partido fuera del poder.

La cuarta división: puramente nominal

La ha hecho un tribunal, sin que haya existido un proceso de debate público entre los bandos en pugna.

La división se produce como una intervención desde lo alto del Poder Judicial.

No hubo movilización política de cada una de las partes. Todo ocurrió muy rápido sin que hubiese oportunidad de acción entre los bandos enfrentados. No es una división ideológica ni por el liderazgo candidatural.

Por esto no resulta una división importante aunque sí es institucionalmente trascendente porque uno de los que se disputa la tarjeta partidista queda con la potestad de usarla en las elecciones parlamentarias.

Por las pocas declaraciones públicas dadas, la mayoría de los adecos aparentemente, coinciden en no reconocer al nuevo CNE, y dar la razón a Ramos Allup. No se consiguen declaraciones públicas de dirigentes adecos importantes que respalden la selección del nuevo CNE por parte del TSJ. Solo existe la relación filial del secretario de organización, Bernabé Gutiérrez, con uno de los rectores designados.

Las cosas ocurren de tal forma que AD, una vez más, se expondrá al veredicto de los electores. En este caso, los adecos hablarán con su abstención o sellando la tarjeta. Como ocurrió en 1963, son los electores –con tarjeta o sin tarjeta -quienes dirán dónde está la real Acción Democrática.

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