La Venezuela democrática necesita a un republicano

¿Qué es lo que más le conviene hoy al país?

La experiencia dicta que, en condiciones normales, durante períodos demócratas América Latina ha tenido buenos y mejores logros: la devolución del Canal de Panamá, pactada durante el mandato de James Carter, o la política de Barack Obama hacia la flexibilización del embargo a Cuba, que abrió mercados y ayudó a la economía insular.Los demócratas muestran una mano blanda que ayuda, también otra que solicita y trata de negociar aperturas democráticas.Pero el caso venezolano es muy distinto. Venezuela vive una vorágine. Ya hay un extenso camino andado con la política del republicano Donald Trump ejerciendo presión con dos vertientes primordiales: que vuelva la democracia al país, y que la población pueda tener la ayuda humanitaria que está requiriendo, una vez que el socialismo ha llevado la miseria a la nación suramericana. 

La política exterior de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está manteniendo una postura coherente y firme en su política exterior hacia Venezuela.  Mientras otros países han divagado con respecto a su postura.  Trump ha sido sistemáticamente consistente en sus acciones, en lo que él considera representan los mejores intereses de los Estados Unidos en la región. La decisión de Estados Unidos al ser el primer país que reconoció a Juan Guaidó como presidente encargado apenas a horas de haberse proclamado, abrió la espita para que Europa y decenas de naciones hicieran lo propio y se lograra un avance político que sentó las bases para la nueva situación que terminará con resultados democráticos.

Lea también –  La Constitución de EE.UU instauró la separación de poderes (II)

¿Qué pasaría con el gobierno interino en una Presidencia demócrata?

La decisión de Trump, quien ha estado con el caso Venezuela desde el primer día de su mandato, fijó a la oposición venezolana como una referencia mundial.Si hubiésemos tenido en la Presidencia de los Estados Unidos a un demócrata otro gallo cantaría.  Los demócratas se caracterizan por tener una política exterior complaciente con fronteras más abiertas y relaciones ambivalentes con países que no son necesariamente amigos de los Estados Unidos. Así fue la mano de Obama con el acuerdo de Irán y la flexibilización del embargo a Cuba. En este último caso, representantes del Departamento de Estado estuvieron reuniéndose un año con los cubanos en Canadá, antes de hacer el anuncio simultáneo en Washington y La Habana.Jimmy Carter, por su parte, firmó el acuerdo de entrega del canal a Panamá hace exactamente cuatro décadas, garantizando que el canal se mantendría al servicio del comercio mundial. Carter negoció y atendió solicitudes de todos los países de Latinoamérica.

Todos ganaron, excepto Estados Unidos

Por el contrario, los gobiernos republicanos se caracterizan por mantener una política exterior frontal y de influencia. Ronald Reagan abogó por una democracia sólida en Centro América y El Caribe y lideró la invasión a Granada, junto a un grupo de países caribeños, que ingresaron en 1983, frente a la inestabilidad y el caos reinantes en la isla, hasta entonces, de influencia cubano-soviética.George Bush no dudó en invadir Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega cuando demostró sus vínculos con el narcotráfico que amenazaban la seguridad de los Estados Unidos. Haciendo analogía y basándonos en los datos históricos es fácil predecir que la política exterior de Estados Unidos se mantendrá igual mientras se tenga un presidente republicano como Donald Trump.  George Bush no dudó en invadir Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega, cuando demostró sus vínculos con el narcotráfico que amenazaban la seguridad de los Estados Unidos. Haciendo analogía y basándonos en los datos históricos es fácil predecir que la política exterior de Estados Unidos se mantendrá igual mientras se tenga un presidente republicano como Donald Trump.  

Una política frontal y de influencia

Las recientes declaraciones de los voceros de la política exterior estadounidense muestran que la solución deseada no es militar sino de elecciones libres donde la voluntad del pueblo venezolano se pueda expresar libremente en las urnas.  Sistemáticamente los funcionarios han expresado que una solución electoral con garantías sería bien recibida por la administración de Donald Trump, en cuyo caso las sanciones económicas serían levantadas en cuanto se tenga un gobierno democráticamente electo.  Es importante recalcarlo porque muchos medios han querido generar la matriz de opinión que solamente una solución violenta es lo que busca la administración de Donald J. Trump. 

El costo de las promesas demócratas

Entramos en un periodo de elecciones en los Estados Unidos y podemos esperar que la política exterior venezolana quede en el tapete.  Le pido a nuestros dirigentes de oposición que no nos dejemos seducir por el discurso demócrata, ya que esta vez nos conviene más un republicano en La Casa Blanca.  El comportamiento de Donald Trump hacia Venezuela evidencia cercanía y confiabilidad. Frente al deterioro de la situación venezolana, la firmeza de su política es lo que conviene en esta hora.  Dejarnos seducir por las promesas demócratas nos puede costar caro.
Share on facebook
Facebook
Share on linkedin
LinkedIn
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email
Destacado
96% de hogares venezolanos con “pobreza de ingreso”
«Héroes de la Salud» siguen a la espera del bono de Guaidó
Criptomonedas en bolsas de valores: Una nueva forma de inversión
Angustia y desesperación, la otra cara de la radicalización de la cuarentena
Representación proporcional: el partido o el dirigente
Los Fake News más controversiales del periodismo
Así será la nueva distribución de diputados a la AN
Éxitos diplomáticos insuflan fuerza a la oposición
Del nuevo abuso del Consejo Nacional Electoral
La historia electoral habla: Parlamentarias 2005 vs. 2015

Deja una respuesta