La maldad

El miedo es muy útil para los regímenes autoritarios, pero la historia demuestra que el terror de Estado se regresa

Manuel Rojas Pérez 

La maldad como política de Estado. Hay gobiernos que son malos haciendo su labor de gobernar, malos gestores públicos. El chavismo es ejemplo de eso. Hay gobiernos que son malos gestionando la economía pública. El chavismo es ejemplo de eso. Pero hay gobiernos que son malos en esencia, que utilizan la maldad como forma de vida y modelo político. Definitivamente el chavismo es ejemplo de eso.

No puede ser otra cosa que maldad pura, perversidad absoluta, puro deseo de causar daño a otro y sentir incluso placer en infringir ese daño, el hecho que una jueza haya ordenado la aprehensión de un muchacho con síndrome de Down por el solo hecho de tocar una cacerola en protesta por la innegable falta de prestación de servicios públicos, como ocurrió en el estado Lara hace unos días.

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A este régimen ciertamente no le gusta la crítica, mucho menos la disidencia. ¿Pero apresar a un muchacho con una condición? ¿Qué solo estaba protestando de manera pacífica? ¿Llevarse preso a alguien por darle a una olla?

Sistema jurídico al servicio de la maldad

No voy a entrar en los pormenores jurídicos de un caso como este. Evidentemente la protesta pacífica es un derecho constitucional y el Estado tiene la obligación de atender los reclamos de sus ciudadanos. 

Aquí ni siquiera cabe la discusión sobre la inimputabilidad del joven Luis Pérez, -que básicamente significaría que una persona aún cometiendo un delito no puede ser condenado por no tener el discernimiento para saber el alcance de sus acciones-, porque ese muchacho simplemente no cometió delito ni falta alguna.

Todo eso seguramente lo sabe la jueza que ordenó esa aprehensión. Lo grave, lo escandaloso, es que no le importe.

«No se puede hablar tampoco de distinción alguna entre el Poder Judicial y el chavismo. Hoy por hoy, son lo mismo. Este caso se manejó con un evidente sesgo político y, en especial, con mucha maldad»

Manuel Rojas Pérez, abogado constitucionalista

Justicia, política y maldad

La jueza actuó como un comisario político, como una agente del PSUV y del gobierno. No hay excusa alguna ni posible deslinde o diferenciación entre la juez y el régimen. La orden fue proceder a la aprehensión de todo el que haya tocado una olla como protesta, sin importar si el detenido es un muchacho con una condición, sin importar que las leyes venezolanas prohíban expresamente una aprensión contra una persona con circunstancias como las del joven de Barquisimeto.

Luis Pérez Luna, joven con discapacidad preso por protestar en Lara

La maldad se devuelve

La maldad en estos casos es muy útil para los regímenes de corte autoritario. Se usa como mensaje, como amenaza. Pero la historia demuestra que el terror de Estado se voltea, se regresa.

Al final, los pueblos terminan dándole la vuelta a la maldad y los malos terminan pagando. Los servicios públicos en Venezuela seguirán fallando mientras estén unos ineptos al frente del poder, y mientras eso ocurra los venezolanos, inevitablemente, van a seguir protestando, porque es propio de la naturaleza humana reclamar por sus derechos.

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