La desesperación podría resucitar a Wolfgang

La desesperación podría resucitar a Wolfgang

Éste fue el militar que tomó el mando tras la caída de Pérez Jiménez

Venezuela entró en una etapa de desesperación colectiva, no solo interna sino externa. Los radicales de ambos bandos suman en sus filas más voces y pareciera que entre más radical es el planteamiento, más aceptación tiene.

Por su parte, el país sigue su día a día, y como dicen los americanos: “business as usual”.  Un “business as usual” en el cual los ciudadanos se acostumbran a vivir en la penumbra y adaptan su vida a lo que tiene y lo que hay. 

Triste y simplista pero es así. 

La expectativa de quienes emigraron

Desde el extranjero y para aquellos que emigraron la desesperación es aún mayor. Al no tener la censura mediática impuesta en Venezuela, quien vive fuera del territorio nacional consume cuánta noticia sale y la hace propia.  Vive y sufre una desesperación diaria queriendo despertarse y leer un titular que anuncie la salida de Nicolás Maduro del poder

Al no encontrarlo, parte a su jornada de trabajo, que por lo general no es la que soñó al momento de emigrar.  De vuelta, escarba en todos los portales informativos y noticieros buscando una noticia alentadora, sin olvidar que debe mandar dinero para sus familiares que aún viven en Venezuela

Política en tiempos de desesperación

En el plano político los líderes de ambos bandos también entran en desesperación. Por su parte, la oposición liderada por Juan Guaidó necesita darle a la población un sentimiento de avance en la ruta planteada. No hallan cómo salir del estancamiento y la población cada día exige ver hechos concretos. 

Por el lado de Maduro, el tiempo consume los pocos recursos que aún conserva y cada día se le hace más difícil mantener a flote la infraestructura del país y los subsidios alimenticios.

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El país va en picada y eso hay que detenerlo

En lo externo ya el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus asesores también entran en un proceso de desesperación y pareciera que el desenlace no era tan próximo como ellos pronosticaron.  Al considerar que todas las opciones que están sobre la mesa se va descartando porque no se asoma ningún tipo de intervención o ayuda militar. 

Ante todo este panorama de desesperación, me remito a lo que varios analistas y politólogos esgrimen, «ya no hay vuelta atrás»

No existe duda de que en todos los análisis hay una constante. El cambio será acompañado de las Fuerza Armada Nacional, aunque no es popular decirlo, deben ser las que tenemos en la actualidad porque no hay otra. 

1958, el escenario político de Wolfgang Larrazábal

En el barajo de cartas siempre está el tema «escenario futuro» que sea algo como lo ocurrido en 1958, con Wolfgang Larrazábal. Éste fue el militar que tomó el mando a la caída de Pérez Jiménez. 

Vale la pena explicar que el almirante Larrazábal no era un conspirador nato sino un militar de la cúpula que sostenía a Pérez Jiménez. Estuvo a cargo del Círculo Militar en Caracas y fue después subinspector de las Fuerzas Navales y finalmente comandante de la Marina del 11 al 23 de enero de 1958, día que cayó el dictador.

Fueron las circunstancias de aquel momento político las que lo llevaron a Miraflores desde el 23 de enero de 1958 hasta el 14 de noviembre, cuando salió del mando para postularse como candidato presidencial, elecciones que perdió frente a Rómulo Betancourt.

Maximilian Camino
columnista
Públicado: lunes, 13/07/2020 - 01:42 PM
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