Estudio: La COVID-19 leve puede dañar el cerebro y afectar a la capacidad para realizar tareas complejas

Los cambios cerebrales observados tras las infecciones por coronavirus fueron sutiles

Un nuevo estudio en Reino Unido sugiere que contraer la COVID-19 puede dañar el cerebro, reduciendo la cantidad de materia gris y afectando a la salud del tejido cerebral, así como perjudicando potencialmente la capacidad de la persona para realizar tareas complejas.

Los cambios cerebrales observados tras las infecciones por coronavirus fueron sutiles y reflejaron pequeñas diferencias entre los participantes infectados y los no infectados.

Pero las diferencias cerebrales seguían siendo estadísticamente significativas, a pesar de que más del 95% de los pacientes con COVID del estudio tenían infecciones leves o asintomáticas que no requerían hospitalización, lo que indica que la presencia del virus era la responsable de los cambios. 

«No estamos hablando de una patología grave, que un neurorradiólogo podría identificar inmediatamente mirando el escáner, estamos hablando de diferencias sutiles del 0,2 al 2%», ha explicado a Business Insider la autora principal del estudio, Gwenaëlle Douaud, experta en neuroimagen de la Universidad de Oxford. 

La única razón por la que los investigadores de este estudio pudieron detectar las diferencias es porque escanearon los cerebros de los 785 participantes en el estudio dos veces: una antes de que comenzara la pandemia y otra a principios de 2021, después de que aproximadamente la mitad de ellos se hubiera infectado con el SARS-CoV2, el virus que causa la COVID-19. 

Las diferencias en los cerebros de las personas que habían sido infectadas por el virus podrían ser equivalentes a entre uno y diez años más de envejecimiento, ha explicado.

«Los cambios más pronunciados se observaron en los cerebros de los pacientes de mayor edad del estudio, cuya capacidad para realizar tareas complejas se vio aún más mermada por la infección”.

Los cerebros de los pacientes con COVID-19 se encogen «un poco más»

Los participantes en este estudio, con edades comprendidas entre los 51 y los 81 años, fueron escaneados durante el primer año de la pandemia, antes de que aparecieran las variantes delta y ómicron, y antes de que ninguno de ellos se vacunara.

En esa época, muchas personas infectadas por el virus perdieron el sentido del gusto y del olfato, algo eso se reflejó en este estudio, ya que los investigadores han observado los mayores cambios en las correspondientes áreas olfativas de sus cerebros.

Las personas que habían padecido COVID-19 obtuvieron una puntuación inferior a la de sus compañeros (emparejados por edad, sexo y factores de riesgo) en la prueba neuropsicológica Trail Making Test.

Business Insider

Share on facebook
Facebook
Share on linkedin
LinkedIn
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email

Deja una respuesta