El petróleo todavía es una oportunidad

El socialismo del Siglo XXI puso en el piso a la que fuera la industria más rentable de América Latina

Maximilian Andrés Camino Beran 

Tener las más grandes reservas mundiales de petróleo puede quedar siendo un gran futuro honor para Venezuela, pero sobre un producto con tendencia al desuso.

El país se encuentra hoy en la encrucijada para tomar decisiones estratégicas y aprovechar al máximo sus potencialidades en hidrocarburos. Hay decisiones que se debieron tomar ayer y que hoy mismo no se están proyectando. Las expectativas en cartera implican verse relegado a observar cómo pasa su oportunidad histórica.

Las noticias que llegan acerca de las potencialidades del petróleo para después de 2035 hacen prever que entonces Venezuela puede entrar en una fase de poseer un recurso subterráneo cada vez menos deseado y útil.

El diluvio que viene

Efectivamente, las previsiones que hacen los analistas sobre la actividad de las refinadoras a largo plazo es una disminución en el mercado global por lo cual recomiendan a los actores “moverse rápidamente para ajustar sus estrategias de cartera”.

“Las refinerías han podido contar con un crecimiento constante en la demanda de petróleo durante años, pero no por mucho más tiempo. Durante la última década, el aumento de los ingresos en los países en desarrollo y la popularidad de los vehículos con alto consumo de combustible en los países desarrollados han aumentado la demanda de petróleo en aproximadamente un 1,2 por ciento por año. Sin embargo, algunos transportes alimentados con petróleo están siendo desplazados por mejoras en la eficiencia del combustible, el aumento de combustibles alternativos y vehículos eléctricos, y la aparición de otras opciones de transporte”.

El crecimiento de la demanda mundial de petróleo se reducirá a 0.5 por ciento anual

La previsión es que entre el ahora y el año 2035, el crecimiento de la demanda mundial de petróleo se reducirá a 0.5 por ciento anual, con un pico en la demanda de transporte por carretera para 2026 y un pico general para 2032. Los pocos sectores con un crecimiento continuo de la demanda serán aquellos con sustitutos de combustible pobres, como la aviación, o usos finales no combustibles, como los productos petroquímicos.

Este mes de febrero, el británico Boris Johnson anunció que adelantaba en cinco años la prohibición de vehículos a gasolina y diésel en su territorio para fijarla en 2035, todo como parte de los esfuerzos de la Gran Bretaña para luchar contra el cambio climático. El veto incluye también a los vehículos híbridos, que combinan motor de combustión y una batería eléctrica.

Lea también el artículo anterior de Maximilian Andrés Camino Beran –  Los diputados en el abandono

La decisión no es una medida aislada. Los países desarrollados, con Europa a la cabeza, están avanzando en forma segura para sustituir el uso de combustibles fósiles y así depender cada vez menos de los recursos de hidrocarburos.

De manera que la alta demanda de estos años dependerá básicamente de China, India y los países en desarrollo.

Los aviones, no los autos

La página web venezolana de la petrolera británica Shell asegura que en las próximas décadas los hidrocarburos seguirán siendo usados para el transporte, pero señala que básicamente será en el sector de la aviación. Estiman que el petróleo será siendo útil “para fabricar productos cotidianos, desde los plásticos hasta el acero”.

La orientación general de esta industria tenderá a usar fundamentalmente el gas natural, que es el hidrocarburo menos contaminante.

Se prevé que la velocidad de los referidos cambios varíe según la región. Para Europa y los Estados Unidos se estima una caída de la demanda de líquidos de 0,3 por ciento por año desde 2018 hasta 2035. Las regiones en desarrollo, Asia, África y Latinoamérica seguirán teniendo cierto crecimiento.

Pero lo cierto es que el petróleo ya no será lo que fue en el siglo XX y comienzos del siglo XXI, que impulsó las economías de los países productores y convirtió a la OPEP en una referencia político-económica en el mundo.

El socialismo del Siglo XXI puso en el piso a la que fuera la industria más rentable de América Latina

La realidad es dramática para Venezuela, donde el Socialismo del Siglo XXI puso en el piso a la que fuera la industria más rentable de América Latina. Aún hay chance de montarse en el carro y aprovechar las últimas décadas de pujanza y bonanza que le restan a los hidrocarburos en el planeta Tierra.

La oportunidad existe aunque tengamos una calidad de petróleo extrapesado costoso para refinar.

El asunto de cómo se hará es otra historia. El punto hoy es que Venezuela se pone las pilas y reactiva su industria petrolera o perderá su ventana aún abierta de oportunidad. El petróleo venezolano podría convertirse en el próximo carbón de la humanidad, entendiéndose como una fuente de energía arcaica y de tendencia en desuso.

Lea también el artículo anterior de Maximilian Andrés Camino Beran – El bajo interés por la política

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