El ciudadano Saab

El ciudadano Saab

Quizás originalmente destinado a ser en su ciudad un próspero bodeguero o cosa parecida a terminar capturado en una isla remota

Domingo Alberto Rangel 

Difícil es, sin caer en el lugar común, opinar sobre el tema de la semana después que con tanta superficialidad lo han comentado los agentes polarizados que atacan su presa cual jauría de hienas comiéndose una cebra: la captura del ciudadano Alex Saab. 

Tampoco es fácil tratar un tema escabroso sin dar pie a que esta fauna polarizada, sin siquiera leer lo escrito, intente destrozar a quien se atreva a recordar que el rey está desnudo.

Pero aunque fuese por mero patriotismo o por cuidar nuestro patrimonio colectivo… hay que hacerlo.

Y así evitamos perder lo que se ha avanzado en materia de mejorar los medios, al escribir con desenfado, sin vulgaridades, sin repetir lo que hasta las piedras saben, pero sobre todo sin mentir para supuestamente apoyar “a los nuestros”.

Información para el lector inteligente

Actualmente ocurren hechos que esquivando los temas de la politiquería bien merecen una crónica dirigida al lector inteligente, a ese que busca leer algo que le mejore el primer punto de vista con el que se aproxima a realidades resaltantes.

"Por ejemplo se puede hacer una crónica sobre los pobres con mansión, o con auto y buen apartamento, que son lo hoy día, en tiempos de socialismo del siglo XXI y de sanciones, los sobrevivientes de la exclase media. ¡Grupo social que hasta hace poco fungió entre sus pares cómo el màs próspero de América Latina!"

También se podría escribir sobre la recesión que  vive Europa, a punto de ingresar a una nueva edad media; o sobre la troleada que unos adolescentes le acaban de hacer al presidente Trump en su mitin de Tulsa, el cual arruinaron solo con hacer mutis después de haber reservado puestos preferenciales en el estadio donde Trump comenzaba su campaña a la reelección, localidades que ni siquiera llegaron a cancelar.

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El reto de escribir algo distinto al ciudadano Saab

Nuestra propuesta, a contrapelo con los lugares comunes y boberías, consiste entonces en evitar que de tanto leer mentiras, los lectores por culpa de uno terminen como El Quijote, con el cerebro lavado.

Fenómeno que ocurre cuando, en todos los medios y todas las redes, se lee el mismo boletín, lleno de mentiras y medias verdades, concebido para enanos mentales y otros polarizados.

 

Entonces ¿por qué no aceptar el reto de un viejo lector que desde FB me pide escribir algo radicalmente distinto sobre la detención de un ciudadano en la isla de Cabo Verde?

La justicia norteamericana vs. el ciudadano Saab

Aceptado el desafío comienzo recibiendo como moneda buena que el ciudadano Alex Saab califica como sinvergüenza y mercenario, que ha lavado dinero y que seguramente viola las sanciones económicas que la administración Trump nos aplica y en consecuencia nos hacen la vida más difícil.

Podría añadir para complacer la galería anticolombiana que el susodicho ciudadano Saab nació en aquél país y que el gobierno bolivariano le regaló abusivamente nuestra ciudadanía con pasaporte incluido.

"Bien, hasta aquí el informe forense frente al cadáver. Pero… ¿Cuál es la causa que lleva a un ciudadano sin dudas ambicioso, nacido en Barranquilla, quien sin ser un genio sin dudas se puede considerar cumplidor?"

Quizás originalmente destinado a ser en su ciudad un próspero bodeguero o cosa parecida a terminar capturado en una isla remota, donde afronta el ser deportado a USA, país  donde -más allá de sindicarlo por lavar dinero  de narcos- le pueden aplicar los Acuerdos de Palermo, instrumentos internacionales que sirvieron a la policía suiza para encarcelar la corrupta cúpula de la FIFA hace unos años. Y que ahora amenazan con aplicárselos a los máximos dirigentes venezolanos.

Habrá quien diga que Saab nació “torcido” y que esa es la causa de tanta maldad ¡No lo creo!

Evidentemente fue la vocación, situación y las malas juntas. Los hechos que llevan a maese Saab a delinquir, pero hay antes una causa mayor, primigenia: que son las fulanas sanciones.

Pero no caeré en falsas juridicidades en un país donde ni los automovilistas ni peatones respetan el semáforo.

La carreta por delante, el borrico atrás.

"La única explicación para que el gobierno venezolano tenga que comprar lo relacionado con alimentos de las cajas CLAPS, medicinas del mayor uso, y gasolina, pagando a través del ciudadano Saab -quien sin duda y visto el capital que rápidamente viene amasando y no es un santo para ponerle velas-; son las fulanas sanciones de mister Trump"

Mister Trump y las velas en este entierro

¿Hay un solo jurisconsulto, tuitero (a), o aprendiz de político, sea o no venezolano… capaz de darle la razón o invocar una ley vigente que le permita a quien no tiene vela en nuestro entierro -en este caso el señor Trump- para que nos aplique a guisa de “sanciones” un conjunto de acciones abusivas, que a punto de grandote,  le impiden al gobierno venezolano… sin importar si uno lo apoya o no… que con el oro o el petróleo que le corresponden a los haberes de nuestra nación, compre como lo hacen todos los países del orbe, esas medicinas, gasolina, o alimentos a cualquier vendedor con el que se cierre un trato?

Narcotráfico, Colombia y el ciudadano Saab

Y no vengan a ventolear el tema de las drogas ilegales.

¡Más sociedad dependiente de la cocaína y la marihuana que la colombiana, simplemente no existe en el planeta!

¡Para no mencionar el papel que hoy día juegan esas drogas ilegales en las ganancias de los grandes bancos en el primer mundo!

"O para no mencionar que si quieren bajar el nivel de violencia de las bandas criminales internacionales, hay que acabar con las inmensas ganancias que deja el narcotráfico, legalizando lo que por ser ilegal, genera tan inmensas ganancias, produciendo tan poco, actividad donde Colombia como productor se gana la medalla de oro, y USA como lavador de activos la de platino"

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Domingo Rangel
Periodista
Públicado: sábado, 27/06/2020 - 01:07 AM

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