Cuarentena venezolana en tres velocidades

Ciento veinte días de anormalidad, de esfuerzo y de lucha

«La cuarentena venezolana, una volátil realidad a tres velocidades«, así se titula el artículo del periodista de EFE, Gonzalo Domínguez, quien reportó como la pandemia es un mal sueño tras cuatro meses de confinamiento total.

En este sentido, expuso como el hambre es  la razón por la cual las personas salen de sus casas, por lo que «la vida no se ha congelado», a pesar de los patrullajes de los sistemas de seguridad para poner orden y control.

A su vez, en el sector comercial de las zonas populares de Caracas sostuvo los siete años de desastre económico han convertido los salarios de las personas en una cifra «meramente decorativa que se debe complementar para poder llegar a fin de mes. O de semana».

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Cuarentena venezolana en tres velocidades

Dentro de este orden de ideas, resaltó el sector de Catia, donde se esfuerzan a diario para poder subsistir con sus negocios, que en caso de ser frutas o verduras podrían perderse si no logran su objetivo semanal.

¿Cómo venden?, Domínguez resaltó que es «imposible» de controlar un sistema de higiene en las zona, porque no solo son las bolsas usadas que se vendes, sino la escasez de agua y la aglomeración están presentes frente al brote de la COVID-19.

Ciento veinte días de anormalidad, de esfuerzo y de lucha, cuyos frutos no llegan

En cuanto al otro lado de la ciudad, en Petare, reseñó que las personas también viven del día adía, en un sector donde abarca la clase media hasta las pequeñas burbujas.

También hizo énfasis en el boulevard de Sabana Grande en donde por 72 horas el tránsito es mucho menor al de un día anterior a cuando la pandemia lo cambiara todo.

«Lujo de normalidad»

Tomando esto en cuenta, solo cinco por ciento entra en este concepto de «lujo de normalidad», que serían aquellos con los que la crisis ha sido benevolente y pueden darse “caprichos” como comprar chocolate ir al cine o pagar la cuenta del supermercado sin prestar tanta atención al coste final.

«La gente lo que está pensando es en comer, en sobrevivir, esa es la palabra»

René Solarte, vendedor informal

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