11 de septiembre: El inicio del reino del terror

11 de septiembre: El inicio del reino del terror

Bin Laden le confío la tarea al pakistaní Jalid Sheij Mohammed de idear los atentados

Los hechos terroristas ocurridos el 11 de septiembre en Estados Unidos representan un antes y un después en la historia de la humanidad. El mundo nunca estuvo preparado para tanto caos y terror provocado por los miembros de Al Qaeda.

La sombra del terror acechó por años a EE.UU cuando Osama Bin Laden le confío la tarea al pakistaní Jalid Sheij Mohammed de idear los atentados que estremecerían la seguridad internacional. La planificación de los atentados duró 15 meses, en el que minuciosamente identificaron el recorrido para herir a la nación.

Fue cuando el paquistaní planteó la idea de formar pilotos para secuestrar aviones y usarlos como armas, estrellándolos contra edificios de importancia real y simbólica.

El inicio del terror

En la mañana del 11 de septiembre, a las 07:59 a.m. todo parecía normal hasta que se encendieron las alarmas en el vuelo 11 de American Airlines (AA11) el cual despegó desde el Aeropuerto Internacional Logan de Boston rumbo a Los Ángeles con la capacidad máxima de tripulación, es decir, el piloto y copiloto más nueve aeromozos.

Entre los 81 pasajeros viajan cinco atacantes, uno de los cuales es el líder táctico de los atentados, el egipcio Mohamed Atta.

Con esto, los miembros de Al Qaeda le dan marcha al escalofriante plan.

El segundo vuelo secuestrado

Minutos después de que los secuestradores tomaran el primer vuelo, en otra terminal del mismo aeropuerto de Boston el vuelo 175 de United Airlines (UA175) despega también rumbo a Los Ángeles, con nueve tripulantes y 56 pasajeros. Cinco de ellos miembros de Al Qaeda.

En el vuelo AA11 los secuestradores se hacen con la cabina y toman el control del primer avión, en el acto caen dos auxiliares de vuelo apuñalados, probablemente, por los atacantes que viajan en primera clase.

A continuación, Atta, el único de los cinco entrenado para pilotar un avión, avanza desde ejecutiva escoltado por otro secuestrador, mientras el quinto apuñala a un pasajero.

Tal como sucederá en los otros vuelos, el resto de la tripulación y los pasajeros son obligados a desplazarse al final del avión. En este caso, usan un gas irritante y amenazan con una bomba que, se cree, nunca existió.

La primera llamada de emergencia desde el AA11

Betty Ong auxiliar de vuelo del AA11

La auxiliar de vuelo Betty Ong realiza una llamada al centro de reservas de American Airlines alertando sobre el posible secuestro del AA11.

Nydia Gonzalez, la jefa de operaciones de American Airlines (AA) esa mañana del 11 de septiembre de 2001, sabía que algo grave había pasado del otro lado de la línea.

«La cabina no responde. Alguien fue apuñalado en clase ejecutiva y creo que han echado un gas porque no podemos respirar. No lo sé. Me parece que nos están secuestrando«, dice al inicio de su comunicación, sobre las 8:20 AM.

En ese momento, las autoridades empiezan a sospechar del secuestro de la aeronave. Cuatro minutos después, cuando la azafata seguía hablando con tierra, la aeronave giró 100 grados hacia el sur, lo que confirmó la sospecha de que había sido secuestrada y que iba rumbo a Nueva York.

La auxiliar de vuelo continuaba reportando lo que sucedía dentro de la aeronave: «Mi nombre es Betty Ong. Soy la número 3 del vuelo 11. Y la cabina no contesta su teléfono, alguien fue apuñalado en clase ejecutiva y no podemos respirar en clase ejecutiva», se le oye decir.

«Creo que los hombres están ahí arriba (en la cabina). Es posible que se hayan colado hasta allí. Nadie puede llamar a la cabina. Ni siquiera podemos entrar», dice.

Por su parte, es el turno del vuelo 77 de American Airlines (AA77) , que despega del Aeropuerto Internacional de Washington-Dulles, en Washington D.C., con seis tripulantes y 58 pasajeros, incluyendo a cinco atacantes. El destino también es Los Ángeles.

A la par y por error, Atta intenta comunicarse con los pasajeros, pero por error, da la noticia del secuestro al centro de control aéreo de Boston, revelando además que no tomaron uno sino varios aviones.

En este momento las autoridades estadounidenses se percatan que algo grave está sucediendo. Sin embargo, aún no se toman medidas para evitar otros secuestros por lo que los atacantes toman el vuelo 93 de United Airlines (UA93) despega del Aeropuerto Internacional de Newark, en Nueva Jersey, rumbo a San Francisco.  Mientras el UA93 levanta vuelo, ocurre la toma del segundo avión, el UA175.

08:46 minutos de caos para los pasajeros

Media hora después del secuestro del AA11, avión se estrella contra la Torre Norte, una de las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC), esos rascacielos de 110 pisos que llevan tres décadas protagonizando el paisaje neoyorquino.

Al estrellarse, el avión atraviesa los pisos 93 al 99, matando a cientos. Se cree que también deja inaccesibles todas las escaleras desde el piso 92 hacia arriba, es decir que otros cientos de personas quedan vivas pero atrapadas.

En algunos lugares las temperaturas alcanzan los 1.000ºC y un humo negro y espeso envuelve los pisos superiores no solo de la Torre Norte, sino también de la Sur.

Allí la megafonía da la orden de no evacuar, pero el jefe de Labetti en Aon Corporation, Ron Fazio, les indica a todos que abandonen el edificio de inmediato usando las escaleras. Esa decisión salvará a decenas de personas.

10 minutos después del choque, en los pisos más altos de la Torre Norte quedan pocos lugares donde refugiarse del calor, el fuego y el humo, y las primeras personas empiezan a caer desde más 300 metros de altura.

Segundo impacto

Cuando el reloj marcó las 09:03, el UA175 se estrella contra la Torre Sur del WTC, atravesando desde el piso 77 al 85. Hasta el momento solo habían pasado 17 minutos desde el primer choque en la Torre Norte y lo que ya era la mayor operación de rescate en la historia de Nueva York pasa a ser dos veces más grande.

El terror tocó tierra

Poco después del segundo impacto contra las Torres Gemelas, American Airlines y United Airlines toman la decisión de no permitir que otros vuelos suyos despeguen en todo el país.

Ed Ballinger, un controlador aéreo de United con más de 40 años de experiencia, decide dar un paso más y enviar un mensaje lo más conciso posible advirtiendo de la situación a cada uno de los vuelos que están bajo su radar ese día. El UA93 es uno de ellos y está a minutos de convertirse en el cuarto avión secuestrado.

“Cuidado con cualquier intrusión en la cabina: dos aviones chocaron el World Trade Center”, dice el texto de Ballinger.

La toma de la cabina del UA93 empieza 46 minutos después del despegue y no a la media hora como en los otros tres aviones. Esta demora más los 42 minutos de retraso de salida serán decisivos para el desenlace del vuelo.

Por su parte, el AA77 choca contra la pared oeste del Pentágono, generando una bola de fuego que se eleva 60 metros por encima del techo. Las 64 personas que van a bordo del avión mueren, así como también 125 que se encuentran en la sede del Departamento de Defensa. Otro centenar queda gravemente herida.

Aún en el cielo, el único vuelo secuestrado que queda es el UA93 y a las 09:42 a.m. apaga su transpondedor.

A esta altura los tripulantes y pasajeros del UA93 saben que, si no actúan, su destino es la muerte.

Una de las tantas advertencias que les llega desde tierra es de Alice Hoagland, quien deja dos mensajes de voz a su hijo, Mark Bingham.

“Mark, aparentemente son terroristas y están empeñados en estrellar el avión, así que si puedes, intenta tomar el control del avión”, le aconseja en uno de los mensajes que termina con las palabras: “Te quiero, cariño. Buena suerte”.

Según una de las llamadas a tierra, entre todos votan qué hacer y lo que deciden es rebelarse contra los secuestradores e intentar recuperar el control.

En la caja negra quedan registrados los gritos y ruidos del forcejeo de la puerta, que se suman al sonido de platos y vidrios rompiéndose cada vez que Jarrah, el secuestrador que pilota, hace movimientos bruscos con el avión para intentar detener la revuelta de los pasajeros.

“¿Ya está? ¿Lo terminamos?”, pregunta Jarrah al ver que sus esfuerzos son inútiles. Alguno de los otros secuestradores responde: “No. Todavía no. Cuando vengan todos, lo terminamos”.

Sin embargo, cuando vuelven a preguntar la respuesta fue afirmativa por lo que el UA93 empieza a bajar. Se escucha a los secuestradores exclamar: “¡Alá es lo más grande!”, mientras los pasajeros siguen con su contraataque. El avión se estrella en un campo en Shanksville, Pensilvania.

Ataque al Pentágono

La última llamada de Bin Laden antes de los atentados

El jefe terrorista islámico telefoneó a su madre, Alia Ghanem, quien se encontraba en Siria su país natal. Fue conciso y su tono parecía casi de despedida. Le informó que lo más probable era que no podría reunirse con ella durante un tiempo largo porque en pocas horas iba a ocurrir “algo grande” que pondría fin a sus comunicaciones durante mucho tiempo, de acuerdo a una publicación de la revista Newsweek.

Al día siguiente de esa llamada de despedida, Alia Ghanem supo de qué hablaba su hijo cuando le dijo que “algo grande” estaba a punto de ocurrir. 

20 años después de los atentados

La conmoción por los hechos del 11 de septiembre aún sigue en la memoria de los ciudadanos estadounidenses y del mundo. No obstante, la situación en la actualidad es totalmente distinta. El conflicto en Afganistán terminó siendo el más largo en el que EE.UU haya participado y al cual puso fin el pasado 31 de agosto con la retirada definitiva de sus tropas.

Tras 20 años de insurgencia, el Talibán recuperó el control total del país, desatando una crisis humanitaria que aún el mundo ve con cautela.

Con información de BBC

Redactor Venepress
venepress.com
Públicado: viernes, 10/09/2021 - 04:50 PM
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